Terapias

Quiromasaje

El quiromasaje o masaje con las manos se caracteriza porque se utilizan diferentes tipos de masajes manuales y consiste en la aplicación de movimientos denominados pulsaciones con las manos sobre la zona del cuerpo a tratar. Las pulsaciones se aplican con un ritmo y una presión determinada con la finalidad de regular el dolor y el estado de ánimo del paciente. Hay maniobras de diversos tipos y éstas pueden ejercer fricción, presión, percusión o vibración
Un masaje tiene múltiples beneficios si se realiza de forma correcta: mejora el funcionamiento de las articulaciones, aumenta el riego sanguíneo, favorece los movimientos peristálticos del colon, incrementa el drenaje de fluidos, optimiza el funcionamiento de los órganos y el transporte de oxígeno en la sangre. Además, las maniobras manuales eliminan las sustancias de desecho producidas por el metabolismo muscular.

Entre sus principales efectos se encuentran:

  • Mecánicos: Aquellos asociados a la manera en la que las fuerzas mecánicas relacionadas con cada maniobra afectan a los tejidos.
    Fisiológicos-higiénicos: Aquellos que se producen en una persona sana a la que se efectúa un masaje con el fin de dotar de mayor vigor al organismo o para aliviar el cansancio.
    Preventivos: Se producen cuando se localiza y delimita por palpación una zona tensa o con posible lesión.
    Terapéuticos: En el caso de que el fin del masaje sea la mejora de la función circulatoria.
    Estéticos-higiénicos: Si la persona realiza el masaje con la intención de eliminar células muertas o depósitos de grasa, deportivos, o si la intención del masaje es preparar a un deportista antes de una competición o después de esta.
  • Efectos psicológicos-anímicos: Son los que se realizan para infundir calma, seguridad, relajación, etcétera.
  • Contraindicaciones
  • Embarazadas de menos de tres meses.
  • Personas con enfermedades infecciosas de la piel.
  • Trombosis arterial y embolia.
  • Inflamaciones agudas o patológicas.
  • Hematomas recientes, hemorragias o heridas sin cicatrizar.
  • Esguinces agudos, contusiones, edemas agudos, derrames articulares, enfermedades agudas o en fase evolutiva.
  • Náuseas, enfermedades de tipo metabólico y degenerativas.
  • Ante enfermedades reumáticas agudas, enfermedades infecciosas o tumorales, procesos inflamatorios de origen bacteriano, problemas renales en fase aguda, cálculos de riñón o vesícula en fase de expulsión.
  • Rotura o desgarros de músculos, tendones, ligamentos, traumatismos recientes y tratamiento quirúrgicos o enfermedades del sistema nervioso.

Entre sus principales efectos se encuentran:

  • Mecánicos: Aquellos asociados a la manera en la que las fuerzas mecánicas relacionadas con cada maniobra afectan a los tejidos.
    Fisiológicos-higiénicos: Aquellos que se producen en una persona sana a la que se efectúa un masaje con el fin de dotar de mayor vigor al organismo o para aliviar el cansancio.
    Preventivos: Se producen cuando se localiza y delimita por palpación una zona tensa o con posible lesión.
    Terapéuticos: En el caso de que el fin del masaje sea la mejora de la función circulatoria.
    Estéticos-higiénicos: Si la persona realiza el masaje con la intención de eliminar células muertas o depósitos de grasa, deportivos, o si la intención del masaje es preparar a un deportista antes de una competición o después de esta.
  • Efectos psicológicos-anímicos: Son los que se realizan para infundir calma, seguridad, relajación, etcétera.

Reflexologia Podal

reflexología podal es una terapia complementaria natural para mejorar los síntomas de algunas enfermedades como, por ejemplo, la depresión. Consiste en realizar masajes suaves y profundos en zonas muy concretas del pie para liberar las tensiones acumuladas a lo largo de los días. Así, esta técnica favorece la relajación física y mental, lo que se traduce en una disminución de los niveles de cortisol (una hormona relacionada con el estrés) y, por tanto, del estrés. Además también combate el insomnio, propiciando que las personas puedan descansar adecuadamente y afrontar el día con mucha más energía.

Además, la reflexología puede ayudar al organismo a eliminar el exceso de grasas, azúcares y todo aquello que se va acumulando en el cuerpo a causa de una alimentación inadecuada y muy efectiva como tratamiento complementarios de cualquier tratamiento médico, y como terapia natural preventiva de enfermedades.

Entre sus principales efectos se encuentran:

  • Mecánicos: Aquellos asociados a la manera en la que las fuerzas mecánicas relacionadas con cada maniobra afectan a los tejidos.
    Fisiológicos-higiénicos: Aquellos que se producen en una persona sana a la que se efectúa un masaje con el fin de dotar de mayor vigor al organismo o para aliviar el cansancio.
    Preventivos: Se producen cuando se localiza y delimita por palpación una zona tensa o con posible lesión.
    Terapéuticos: En el caso de que el fin del masaje sea la mejora de la función circulatoria.
    Estéticos-higiénicos: Si la persona realiza el masaje con la intención de eliminar células muertas o depósitos de grasa, deportivos, o si la intención del masaje es preparar a un deportista antes de una competición o después de esta.
  • Efectos psicológicos-anímicos: Son los que se realizan para infundir calma, seguridad, relajación, etcétera.

Drenaje Linfático

El drenaje linfático manual es una técnica de masoterapia que consiste en aplicar masajes suaves sobre diferentes zonas del cuerpo con el objetivo de mejorar la circulación de la linfa y el sistema linfático. La función de esta técnica es la de mejorar la contracción automática de los vasos linfáticos, ayudando a eliminar edemas y otras alteraciones derivadas de una mala circulación de la linfa.

El sistema linfático se encarga de transportar los deshechos derivados de la nutrición de las células hasta la sangre, que posteriormente los lleva hasta el sistema excretor para eliminarlos. Los edemas aparecen cuando el sistema linfático no puede depurar ciertas zonas, por lo que los líquidos y sustancias se estancan. La presión que se aplica durante el drenaje linfático ayuda a arrastrar los líquidos retenidos hacia el sistema circulatorio y la sangre. Además de transportar las sustancias de desecho de las células, el sistema linfático también actúa como defensa del organismo; esto se debe a los ganglios linfáticos, unas estructuras que se sitúan en varias zonas del sistema y que actúan depurando los agentes patógenos y neutralizando los daños que puedan producir.

El hecho de que se acumulen líquidos en los tejidos puede deberse a varias causas, como un mal funcionamiento del propio sistema linfático, natural o inducido (este último debido normalmente a una extirpación de ganglios linfáticos, algo frecuente en el tratamiento quirúrgico de ciertos tumores). También se pueden acumular líquidos por causas que no tienen que ver con la linfa, como en el caso de edemas venosos, lipedemas, edemas traumáticos, edemas durante el embarazo, cirrosis hepática, malnutrición, etcétera.

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